jueves, abril 20, 2006

Ponencia seleccionada y presentada en las II Jornadas de Didáctica de Lengua castellana y Literatua, en Tenerife

UNA HORA PARA LEER, UNA HORA PARA SOÑAR. ERAGON Y MEMORIAS DE IDHÚN COMO PROPUESTA

Todo surgió, como en las grandes historias, de una caída, de la constatación de un fracaso. Definitivamente, leer es un placer y no puede estar su esencia encorsetada en currículos ni programas. Dice Daniel Pennac que “el verbo leer no soporta el imperativo”, de la misma manera que tampoco lo soportan verbos como amar o soñar. Este es el eje en torno al cual giran actualmente dos de mis cursos de Secundaria, segundo y cuarto, y los resultados están siendo sorprendentes.
Llegar hasta aquí, al menos para quien escribe estas notas, no ha sido cuestión de un par de semanas o meses. Es el fruto de la reflexión y la experiencia como Profesor de Lengua Castellana y Literatura en un IES de Lanzarote durante cuatro años.
Unas líneas más arriba decía que todo surgió de una caída. Debo añadir ahora que dicho espaldarazo se debió también a una mirada, a unos ojos tan penetrantes y poderosos que aún hoy no he podido olvidarlos, y a unas palabras pronunciadas como un conjuro mágico, ancestral y legendario: “esto es muy aburrido, profe, no me gusta”. Después mi universo se hizo añicos.
La asignatura de Lengua Castellana y Literatura sufre hoy en día el mal de la totalidad, es decir, el de intentar abarcar en un solo programa cuestiones tan complejas como la Comunicación, la Pragmática, la Tipología Textual, la Ortografía, el Vocabulario, la Gramática y la Literatura, o Historia de la Literatura. Cada una de las lecciones está tan saturada que al final consisten en un maremagnun de nociones y supuestos aprendizajes que aparecen hilvanados de forma caótica y confusa. Si miramos las páginas dedicadas a las cuestiones literarias podremos observar que la exposición de un tema determinado se reduce a un inventario de fechas de nacimiento y muerte, de nombres propios y títulos de obras. Es muy complicado, por no decir imposible, detenerse en los textos que han ido transmitiendo a lo largo de los siglos nuestra cultura, nuestros valores y nuestros anhelos. La Literatura en las aulas se ha convertido en una retahíla de nombres, en un catálogo de obras insoportable para nuestros alumnos cuyos conocimientos de Historia, de Arte o de cualquier disciplina humanística son muy escasos. En nuestros días se habla mucho de la educación en valores. Lo que se olvida es que esos valores han sido transmitidos de generación en generación a través de la cultura de los pueblos, en sus textos. No se puede educar en valores cuando el sistema educativo está concebido instrumentalmente, es decir, con el fin de producir algo, ya sea taladrando una madera, pulsando el ratón de un ordenador o empalmando unos cables.
Desde esta óptica, textos como El Lazarillo, La Celestina, Don Quijote, El Cantar de Mío Cid son muy difíciles de leer en un aula, puesto que toda la tradición humanística se ha visto brutalmente reducida desde hace quince o dieciséis años. Requieren para su lectura de algo más que el propio texto, es decir, de unos conocimientos que, tal y como están las cosas, no tienen cabida en la asignatura, debido a la saturación de la que hablábamos antes. Obligar a los jóvenes a que lean estos libros es absurdo (y curiosa la proliferación de adaptaciones de clásicos a la llamada “lengua de hoy”, y así podemos encontrar las de El Quijote, las de El Lazarillo e incluso la de Platero y yo, por ejemplo, así como La Eneida, La Ilíada y La Odisea, todas en Vivens Vives, Clásicos Adaptados. Hablar de “acercar” estos títulos a jóvenes de quince y dieciséis años es ocultar la incapacidad de los mismos para leer los textos originales, pues tanto el libro de Cervantes como el de Juan Ramón están escritos en la lengua que hablamos y escribimos hoy ).
Por eso hay que distinguir la llamada “motivación a la lectura” de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura. Leer es algo que nos incumbe a todos, tanto a los profesores de esta materia como a los de todas las demás. José Antonio Molina y María de la Válgoma dicen que “hay muchos lectores que no disfrutan con la literatura de ficción. Prefieren leer cosas que hablen de la realidad, por ejemplo, las biografías o los libros de historia o filosofía. Nos parece muy bien. También los profesores de ciencias y de matemáticas deberían recomendar leer libros adecuados sobre sus asignaturas, e incluso dedicar un rato a la semana a leerlos en clase, porque si son elocuentes proporcionarán a sus alumnos una visión más vital y apasionada de las materias que enseñan”.
¿UN MÉTODO? LEER PARA DISFRUTAR
Mi intención al cambiar de metodología no es otra que la de conseguir que la lectura, el propio libro, se transformara en una actividad atractiva, en un objeto de disfrute. Para ello es necesario, en primer lugar, disponer de suficiente tiempo. Como bien dice Pennac, “el tiempo para leer siempre es tiempo robado. ¿Robado a qué? Digamos que al deber de vivir”. Robemos tiempo, pues, a nuestro propio horario. La hora de los viernes quedó convertida desde el mes de septiembre en hora de lectura en la que no se pide nada a cambio, absolutamente nada. Sin trabajos, sin añadir ninguna palabra a las páginas leídas, sin emitir ningún juicio de valor ni análisis de texto. Una especie de regalo, porque la curiosidad no se fuerza sino que se despierta. Carmen Martín Gaite dice que “La lectura, al mismo tiempo que una fascinación, supone el enfrentamiento con un mundo del que se siente uno excluido y en el que de alguna manera, por algún portillo milagroso, desearía ardientemente penetrar. No sirven las indicaciones que dan los profesores, parecen estar equivocadas a propósito, desvían[…] El niño querría descubrir por su cuenta y riesgo los vericuetos que llevan de verdad a ese castillo de la letra impresa y encontrar él sólo la llave de acceso a sus estancias”. Las lecturas obligatorias o curriculares quedaron a un lado para que cada alumno leyera el libro que más le apeteciese, bien traído de casa, de la biblioteca pública, del departamento, de la biblioteca del centro, escogido al azar o previa consulta al profesor, porque los libros, en palabras de Pennac, han sido escritos para que “si el corazón lo dice”, sean leídos.
Con el curso más joven, Segundo de ESO, fue necesaria una labor previa de propaganda. Los chicos viven en una sociedad absolutamente publicitaria en la que los objetos, los productos, incluso los sueños, les entran por los ojos. Hagámoslo con los libros. Si un videojuego es anunciado en televisión, ¿por qué no un libro? Las librerías están cargadas de folletos publicitarios y las editoriales envían continuamente trípticos y carteles a los departamentos. Llevémoslos a clase y distribuyámoslos. ¿Por qué se critica la labor de marketing desarrollada alrededor de Harry Potter? Millones de lectores a las puertas de las librerías esperando la hora de tener en sus manos la última aventura del mago más conocido del siglo XX, y de lo que va del XXI, es señal de que el libro es también un objeto de consumo y, como tal, necesita de los mismos vehículos de transmisión que cualquier otro producto.
Una vez que los alumnos tuvieron en su mano el libro que habían escogido por voluntad propia, y para conseguir crear un ambiente relajado que fuera capaz de abstraerlos del espacio – aula, escogí una música adecuada para la actividad que fuera capaz de sosegarlos y disponerlos al disfrute de tener entre sus manos un libro, una historia, unas vidas parecidas a las de ellos. Algunos ejemplos pueden ser las bandas sonoras de películas como Chocolat, El Mercader de Venencia, Leyendas de Pasión, 1492; de autores como Mike Oldfield o Carlos Núñez; versiones chill aut de composiciones conocidas tanto de la Ópera como de Flamenco e incluso músicas ambientales o new age. Lo que parecía un atrevimiento consiguió que veintiocho alumnos no levantaran la cabeza de lo que estaban leyendo. Veintiocho alumnos y un profesor, porque esta es otra premisa fundamental para que la propuesta funcione. José Antonio Marina dice que “los seres humanos tienden a imitar a las personas que quieren, admiran, o por los que desean ser aceptados. Proporcionar adecuados ejemplos es un método eficaz de concretar los deseos”. Es necesario que el profesor dedique también la hora única y exclusivamente a leer y no a corregir o hacer otros deberes. Es uno de los momentos en que dejamos de ser alumnos y docentes para convertirnos todos en lectores.
ERAGON Y MEMORIAS DE IDHÚN. UN VIAJE EMOCIONANTE
Fue en una de estas sesiones en la que un buen número de lectores nos aventuramos en el mundo de Eragon, de Christopher Paolini y Memorias de Idhún,de Laura Gallego, y es justo decir que fueron los chicos los que me ofrecieron viajar con ellos a través de estos títulos. Ya lo dijo muy acertadamente Carmen Martín Gaite: “Con los libros pasa lo mismo que con las personas, que unos empiezan a hablarte de otros y se va tejiendo y ampliando una red de conocidos de amigos y de amigos de conocidos, a los que se acaba conociendo por curiosidad o por azar”.
Tanto uno como el otro han tenido gran acogida entre el público joven. Ambos conjugan magia, aventura, amor y adolescencia, quizás aprovechando el tirón de Harry Potter y la versión cinematográfica de El Señor de los Anillos. Los dos son, también, el primer volumen de dos trilogías de las que la segunda parte ya está en las librerías. Sus protagonistas son jóvenes de entre catorce y diecisiete años, y comparten la vivencia de situaciones extremas, físicas, psíquicas y sentimentales. Anabel Sáiz Ripoll, en un artículo sobre el adolescente en la literatura juvenil actual, señala que en la adolescencia se inicia el sentido histórico y la necesidad de actuar. Es el momento en el que aparecen las preguntas sobre la vida y en el que se da la crisis de independencia. El adolescente afianza su personalidad de una manera radical, tajante, pasional y extremista, y es en esta etapa cuando la amistad se convierte en uno de los pilares básicos. Esto es, exactamente, lo que nos vamos a encontrar, y es, en palabras de algunos alumnos, lo que más los ha enganchado.
El libro de Paolini gira en torno a la relación que mantiene Eragon con Saphira, una dragona que nace de un huevo - zafiro encontrado por el joven en las montañas. El destino ha querido que Eragon se convierta en el último de los Jinetes de Dragón para enfrentarse al rey Galbatórix, asesino y tirano, que tiene sometido casi todo el mundo de Alagaësia. En sus aventuras conocerán a elfos, gnomos, enanos, úrgalos, razas éstas que han convivido durante siglos.
En Memorias de Idhún, la llegada de a este mundo de los Sheks o serpientes aladas provoca la muerte de todos los dragones y unicornios salvo una cría de cada una de las especies que son enviadas a la tierra a través de una puerta interdimensional y escondidas en el interior de dos muchachos, Jack y Victoria. En plena adolescencia, los hechos acaban revelando los orígenes idhunitas de los dos jóvenes, que, junto a un mago y a un príncipe, se enfrentan y resisten los envites de Kirtash, hijo de Ashran el nigromante, que comparte con los protagonistas la doble naturaleza, en este caso shek y que mantendrá durante la novela una lucha interior entre el bien y el mal provocada por la atracción que siente hacia Victoria.
Estos son, a grandes rasgos, los argumentos de los dos textos.
Uno de los grande logros de la versión cinematográfica de la novela de Tolkien, El Señor de los Anillos, es el de haber representado visual y verosímilmente el universo imaginado por su autor y el de haberlo convertido en referente fantástico para miles de jóvenes que no habían leído ni conocido nada de esa historia hasta el momento. Para una generación desconocedora de mitologías y leyendas, cuya imaginación depende en gran medida del aparato gráfico de los videojuegos, oír hablar de elfos, magos y hobbits es algo absolutamente maravilloso. No olvidemos que realmente estos modelos se están convirtiendo, por llamarlas de algún modo, en los nuevos “mitos” de los jóvenes. El rayo hoy ya no es el símbolo de Zeus, sino el de Harry Potter. Y no porque los chicos en nuestro tiempo sean menos inteligentes sino porque los programas, los currículos, las políticas educativas han olvidado que antes de pulsar un ratón el niño debe saber quién es, de dónde viene, cómo puede ser feliz, quiénes, antes que él, han vivido y hecho grandes cosas… asuntos estos que cada día importan menos, pues ya se sabe que las máquinas no están hechas para pensar.
Esta realidad posible (posible porque la han visto, no olvidemos que lo visual tiene una gran pegada para nuestros alumnos) también se construye en Eragon y Memorias de Idhún. En ambas novelas, como en sus insignes antecesores (Tolkien, Rowling) el núcleo de la acción es la lucha entre el bien y el mal. Eragon y Saphira se enfrentan al Imperio de Galbatórix; Jack, Victoria y Kirstash desafían el poder de Ashran el nigromante. Y es esta una lucha que se haría imposible sin el establecimiento de lazos indestructibles. La amistad, como habíamos indicado antes, se hace imprescindible para conseguir superar los obstáculos. Si Harry Potter necesita a Ron y a Hermione, si Frodo no es nadie sin Sam, Eragon no podrá sobrevivr sin Saphira, ni Jack sin Victoria y viceversa. Para remarcar esos lazos, nuestros héroes no comparten solo amistad sino que están unidos por el destino. Un Jinete de Dragón queda unido para siempre a su montura, de tal manera que se comunican mentalmente y uno puede sentir y ver lo que ve y siente el otro. En el caso de los idhunitas, la profecía habla de la unión del último dragón, el último unicornio y de una serpiente para derrotar al nigromante. Solo unidos podrán vencer.
Los dos textos hacen una lectura metafórica de la realidad, hoy más que nunca enfrascada en el enfrentamiento entre las supuestas fuerzas del bien y las del mal, y apuestan por la tolerancia entre los pueblos como vía de superación de la injusticia. De la misma manera que en El Señor de los Anillos, en nuestras dos novelas hay una amplia diversidad de pueblos y razas que solo mediante la unión logran sobrevivir. Dragones, unicornios, serpientes voladoras, humanos, elfos, gnomos, enanos, úrgalos…Solo a través del respeto entre los pueblos puede llegarse a un acuerdo pacífico. En un nivel menos universal, también nuestros protagonistas necesitan de la tolerancia de quienes los rodean para sentirse aceptados. Harry Potter está marcado por la cicatriz en forma de rayo; Eragon por la señal de los jinetes en la palma de la mano; Jack por el calor que siente y desprende; Victoria por la marca del unicornio y Kirtash por el frío. Como cualquier adolescente, cuestionan sus orígenes y necesitan que sus iguales lo acepten.
La vida de estos personajes se concibe como un viaje. Pero un viaje no solo en el espacio y en el tiempo sino también como periplo hacia el interior de cada uno. El hombre no será capaz de alcanzar sus metas si antes no se prepara, si antes no se somete a un aprendizaje tan necesario como duro. La figura del maestro es poderosa en las novelas. Brom enseña a Eragon lo necesario para sobrevivir hasta lograr unirse al pueblo vardeno después de un largo camino y de la misma manera Jack tendrá que emprender un interminable viaje para descubrir quién es y cuáles son sus verdaderos poderes, si bien es en la segunda parte cuando su formación culmina con éxito. Son el siguiente eslabón de la cadena de transmisión de los conocimientos de su pueblo o de su raza, para formar así parte de la historia de los mismos.
Al emprender estos viajes, los personajes descubren el poder de sus pasiones y sentimientos. El amor late con fuerza en Memorias de Idhún, y es un amor contradictorio, pues Victoria ama tanto a Jack como a Kirtash, y es incapaz de decidir a cuál de los dos prefiere. Parece decantarse en mucho momentos por el primero, pero siempre acaba cediendo a los besos de shek. Es el amor adolescente, ni más ni menos.
Hay otras muchas coincidencias entre las novelas, como la presencia de espadas legendarias, lugares que sirven de refugio a los protagonistas, el descubrimiento por sorpresa de grandes cualidades…cuestiones estas que merecerían un gran número de páginas y que no podemos abarcar en este momento.
Es fácil entender que, después de lo expuesto, muchos adolescentes se vean reflejados en las vivencias de Eragon y compañía. Creo que el éxito de estas novelas entre mis alumnos radica en que, lejos de ofrecer respuestas, configuran la búsqueda de una verdad, de una vida, de un sueño como el que ellos están buscando.
TESTIMONIOS
Hace unas semanas les pedí a los chicos, de forma voluntaria , que me pusieran por escrito sus sensaciones sobre la hora de lectura que compartimos y disfrutamos los viernes. Les prometí que sus nombres aparecerían en estas líneas:
Geraldin, cuarto de ESO: “Cada vez que he leído un capítulo de cada uno de estos libros me han trasladado a ese lugar y a ese tiempo. Sólo existía ese tiempo, no me daba cuenta de lo que había alrededor”.
Óscar, segundo de ESO: “Me parece algo muy bueno, puesto que los viernes a última hora no hay ganas de estudiar y la lectura de libros es un modo de relajación, nos hace más cultos y la música hace que te encierres en un mundo imaginario y así parece que somos los protagonistas”.
Iván, segundo de ESO: “Espero que esta actividad siga, por lo menos este curso, y espero que otros, además de mi clase, puedan compartir un derecho, el de tener una hora para la lectura, y que no nos la quite nadie”.
Ana María, cuarto de ESO: “Me parece una idea muy buena, sobre todo porque por nuestra propia cuenta descubrimos nuestros gustos literarios. Es una hora muy productiva para nosotros y la música nos relaja y nos sitúa a veces en la acción”.
Lo más gratificante, y no miento, es que nadie opinó de forma negativa. Quedan otros muchos testimonios que no puedo reproducir por las dimensiones de esta comunicación. Hoy por hoy, nuestros viernes son los más especiales del instituto.
Todo surgió de una caída, que dijimos al principio. Todo a partir de unas palabras que mostraron el desacierto y que sirvieron para que, precisamente, la palabra tomara protagonismo y se impusiera ante todos nosotros como la única triunfadora posible. Y la palabra nos hizo iguales, lectores y un poquito más libres. Una gozada.

BIBLIOGRAFÍA
CASSANY, D., Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea, Barcelona, Anagrama, 2006
GALLEGO, L., Memorias de Idhún, Madrid, SM, 2004.
MARINA, J.A., Y DE LA VÁLGOMA, M., La magia de leer, Barcelona, Plaza y Janés, 2005.
MARTÍN GAITE, C., El cuento de nunca acabar, Barcelona, Destino, 1985.
MOLINA GARCÍA, J.M., “De literatura infantil”, Revista Elvira, Granada, Universidad de Granada, 2001.
PAOLINI, C., Eragon, Barcelona, Rocaeditorial, 2004.
PENNAC, D., Como una novela, Barcelona, Anagrama, 2001.
SÁIZ RIPOLL, A., “El adolescente en la literatura juvenil actual”, www.islabahia.com/perso/anabel.

2 comentarios:

juanje dijo...

este no te lo comento, que es muy largo. Acostumbrado a mi tipo de ponencias.... como son las vuestras? Vas a leer este texto? Nosotros siempre tenemos que hacer presentaciones de nuestros datos en power point, y luego todo el mundo se suma en la discusión de los reusltados y conclusiones... Si yo leyera 15 minutos en voz alta acerca de los mecanismos hipotalamicos de la regulación del apetito en las mujeres... es probable que no se despertara nadie

José Mari dijo...

En fin, a mí nunca me ha gustado alterar el sueño a nadie. No, no voy a leerlo. Estará expuesta en unos paneles que no tengo ni que defender ni nada. Lo publican en unas actas, que es lo que me interesa a mí. Es largo porque así lo exigían. No temas, yo, si la hubieras escrito tú, tampoco la habría leído,jijijij.