sábado, febrero 02, 2008

Eternidad azul




La tibia luz de la mañana.
El mismo azul
del cielo de mi infancia.
Pasan los años
y el cuerpo va escribiendo con la piel
la edad de cada sueño,
los miedos nocturnos del amor,
las zarzas del deseo y del olvido.

Y al mirar al cielo ahora,
el mismo azul,
el mismo cielo.
¿A dónde va la nube diáfana,
a dónde el viento
si es todo un cielo abierto,
si es todo un azul inacabable?

El cielo de mi padre,
de mi abuelo, de mis hijos,
de la historia.

El cielo del columpio, el de la playa,
el cielo en la ventana de una clase.
El mismo de las tardes por la Alhambra.

Mis manos arrugadas,
mi pelo cano,
consciencia de lo efímero de ser,
finitud bajo la bóveda infinita.

Entonces miro el cielo
antes de mí,
dentro de mí,
después de mí
y es todo azul.

El hombre,
yo, una chispa rota de lo eterno,
lluvia que cae del paraíso
y va perdiendo en los cristales
al terso azul de la existencia.

5 comentarios:

hm dijo...

Profundo, nosotros, finitos como ser, infinitos como parte de los infinito. Te hace pensar en mi propio cielo, ya que es distinto para cada uno. Me ha encantado.

Esther dijo...

Para mí el azul también tiene matices, aunque claro, si he de elegir, me quedo con los tuyos.

Virginia Barbancho dijo...

Todo lo que sea cielo merece la pena, incluso el de Madrid, del que se dice que es más bonito de lo que parece, sólo que está encerrado.

(Seguro que envidia este cielo tuyo tan abierto, pero no lo dice)

Un placer

neu dijo...

recorrer la vida y observar lo que parece permanente mientras se vive... le sumas a esta noche 'rota' un pensamiento filosófico y a mi pensamiento un cielo azul, al final de la tierra, del que me olvido todos los días que Castilla quiere

Cuquita dijo...

Desde los trece años estoy mirando al cielo,viendo pasar los aviones e imaginando que llegarás de sorpresa a Melilla.Ese es mi cielo,el de tu compañía,tu cariño y tu alegría.
Ya mismo estamos en la playa,paseando y disfrutando de ese cielo azul que tanto nos gusta.
Un beso muy fuerte.